El precio justo no es el precio bajo

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¿Cómo Sandra duplicó sus ventas sin un solo descuento?

Bajar precios se siente como la solución obvia cuando las ventas flaquean. Pero casi siempre es el atajo equivocado. Te contamos por qué y qué hacer en su lugar.

Sandra tiene una tienda de ropa en Medellín. Hace 8 meses, las ventas se le cayeron un 30%. Su primera reacción fue la de cualquiera: bajar precios. Hizo descuento del 20% en toda la tienda. Vendió más unidades, pero al cerrar el mes, ganó menos que antes del descuento.

Sandra había caído en la trampa más común del comercio: confundir el problema de ventas con un problema de precio.

El verdadero problema casi nunca es el precio

Cuando un cliente dice “está muy caro”, el 80% de las veces no está hablando del precio. Está hablando del valor percibido. Es decir: no logra entender por qué tu producto cuesta lo que cuesta.

Y aquí va la noticia incómoda: bajar el precio no soluciona ese problema, lo empeora. Porque le confirma al cliente que tu producto, efectivamente, no valía lo que le pedías.

Lo que hizo Sandra cuando entendió esto

Sandra dejó de pelear por precio y empezó a pelear por percepción. Aplicó tres movimientos concretos durante los 60 días siguientes:

 1. Anclaje de precio: En vez de una sola etiqueta por producto, creó tres líneas: la “Esencial” (más barata), la “Confort” (precio medio) y la “Selecta” (premium, con detalles exclusivos).

Las tres usaban telas parecidas. Pero ahora el cliente podía comparar dentro de la tienda, no contra la tienda de al lado. El 65% de las ventas se concentró en la línea “Confort”, la del precio medio. Sandra vendió más caro sin que nadie sintiera que estaba pagando más.

 

2. Justificar el precio:  Sandra empezó a contar la historia de cada prenda. “Esta blusa la cose Doña Marta, en su taller en Bello. Lleva 14 años haciendo este patrón”. Pegó tarjetas pequeñas en cada percha. La gente ya no compraba ropa, compraba el trabajo de Doña Marta. Y por ese trabajo, sí estaban dispuestos a pagar.

 

3. Cambiar el descuento por valor extra: 

Cuando una clienta pedía rebaja, Sandra dejó de decir “te dejo el 10%” y empezó a decir “te incluyo el arreglo a medida sin costo”. El cliente recibía algo, Sandra mantenía su margen, y la percepción de valor subía en vez de bajar.

El resultado en 60 días

Las ventas en volumen subieron 40%. Pero más importante: el ticket promedio creció 28%. Sandra estaba vendiendo menos descuento y más historia. Y la rentabilidad casi se duplicó.

Tu reto esta semana: elige un producto. Aplícale el anclaje de precio creando dos versiones, una más sencilla y una con un detalle extra. Cobra la versión con detalle ~20% más. Revisa qué pasa. 

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